TALLER DE GUITARREROS IX

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Graciliano Pérez y José Pérez

Cuando se tratan temas de construcción de la guitarra, así sólo con pura teoría, es como intentar describir la geografía de un país sin un mapa delante, se que cualquier charla que acometamos se hará pesada y farragosa, pero al menos habré intentado explicar parte de esa tarea aún que sólo sea con buena intención.

Habíamos dejado el mástil terminado, y entre sus funciones estaba la de definir la acción de la guitarra, acción se denomina a la altura que la cuerda tiene al traste ya sea el primero o el doce y a la tapa, está acción es fundamental tanto para la guitarra clásica como para la flamenca porque de ella van a depender; primero ,la comodidad ,segundo, la limpieza del sonido y por último, en cierta medida parte del volumen. Conseguir todo esto no es cuestión de suerte, sí no de un conocimiento profundo que sólo se adquiere construyendo muchas guitarras y habiendo “sufrido” múltiples decepciones una vez colocadas las cuerdas y comprobar que ese instrumento tan cuidado en su construcción, no podrá ser un buen instrumento, cómo decía no es cuestión de suerte, inclinar un poco el mástil y a ver qué pasa, así estamos condenados al fracaso en la mayoría de las ocasiones.

En la acción intervienen: la inclinación del mástil respecto a la caja, el grueso del diapasón, el abombamiento que presente la tapa en su mitad inferior y por último, la altura del puente al que habrá de sumarse la altura del hueso que sobresale de su alojamiento, cómo vemos ya no es sólo cuestión de la inclinación del mástil respecto a la tapa que depende del rebaje practicado en la solera.!Por fin apareció la palabra mágica! SOLERA, cualquiera que ojee un libro de construcción ya sea Español o de otro país aparece la solera con múltiples diseños pero con una función múltiple que la hace imprescindible a la hora de construir, incluso para aquellos que a la solera de añaden un molde para encajonar en él la guitarra. La solera es tan Española cómo la guitarra, construir al “aire” sin moldes sólo con la solera es lo que se denomina Sistema Español, más difícil, pero con más margen de maniobrabilidad y eso permite correcciones en el transcurso del trabajo, y cambiar de plantilla sí es que utilizamos varias. Todo empieza aquí, sí vamos a hacer una guitarra tenemos que tener una muy buena solera, porque en ella se han realizado una serie de modificaciones de las que dependerán el resultado final de nuestro trabajo. Yo sí consiguiera una solera perfecta, dormiría con ella y la cuidara cómo a la niña de mis ojos, y sí la perdiera me encontraría desvalido, porque no crean que es tan fácil reproducir otra exactamente igual. Yo tengo el taller lleno de viejas soleras desechadas, con ellas construí guitarras que nunca tuvieron lo que se necesitaba tener, por eso la desechaba y construía otra y otra hasta dar con una que fuese ideal.
Bueno, sin exagerar diré que se pude hacer una solera, bien hecha sin mucha dificultad cuando se sabe que es lo que uno va buscando:

primero: jamás con aglomerado, eso es pecado mortal.
segundo: con un grosor mínimo de dos centímetros
tercero: con una madera que no sufra cambios, da igual sí es de olivo cómo sí es de ocumen.
cuarto: se realizará una excavación en el lobo inferior acorde al abombamiento de nuestra tapa.
-y quinto y último del traste 12 hacia la cabeza, en el saliente de la solera daremos una caída de unos 3 mm, teniendo en cuenta que el saliente de la solera que acogerá el mástil no llega más allá de cuarto o quinto traste.
Tendremos mucho cuidado de que la excavación practicada sea adecuada a las barras transversales y a las del abanico.

Sí todo ha ido bien ,una vez ensamblador la guitarra ,con una regla de 50 cm veremos que inclinación ha cogido el mástil, que no deberá ser mayor de 2 mm ,sí el mástil estuviese plano con respecto a la tapa, a un hay salvación ,podemos forzar con un palo el zoque contra el tope de cola y eso hará que el mástil se incline ligeramente( eso nos obligará luego a colocar papelitos para calzar el cuerpo de la guitarra y no queden zonas en el aire, papelitos de unos 2-3 mm en los bordes que no toquen la solera).

Paro aquí para no extenderme más, pero cómo resumen quiero que quede claro; que la solera no es una simple base de trabajo, y que la altura adecuada de las cuerdas se comienzan a, definir desde el primer momento de la construcción.

Por Graciliano Pérez Carrizosa
Constructor Artesano de Guitarras
Colaborador de la Fundación Guitarra Flamenca
www.fundacionguitarraflamenca.com

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