TALLER DE GUITARREROS VI

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Graciliano Pérez y José Pérez

Alguien en algún momento y en algún lugar, comprobó que la madera del pino abeto de la especie Piceaera la más adecuada para cualquier instrumento musical ya fuera de cuerda pulsada como frotada, la picea en sus diferentes variedades es una conífera, que crece en los grandes bosques Alpinos, preferentemente en los Alemanes, aunque también en Alaska y California la Picea Engelmann es muy apreciada. Como digo, alguien en la antigüedad, probablemente hace más de dos mil años con gran acierto utilizo el pino abeto en las tapas de sus rudimentarios instrumentos y desde entonces hasta hoy no ha dejado de usarse.

1 (17)Los grandes árboles que crecían en los Alpes Alemanes proporcionaban un diámetro y una calidad excepcional para producir tapas de primerísima calidad, desde hace muchos siglos el comercio de está madera se desarrolló en esta zona ,aunque tras la segunda guerra mundial al quedar grandes extensiones de bosques aniquilados, su cantidad disminuyó y su precio se elevó considerablemente, por eso hubo que buscar otras alternativas al Pino abeto a Alemán, encontrándose el Pino Sitka y el Engelmann como excelentes sustitutos .

Hacia principios del los años 60 del siglo pasado se produjo toda una revolución con la entrada en el comercio mundial del Cedro rojo del oeste o de Canadá ,mal llamado cedro pues nada tiene que ver con el auténtico Cedro de Honduras, Brasil o incluso Libanés ,se trata simplemente de otra conífera prima hermana del pino abeto pero que quizás al tener un color marrón muy parecido al del cedro se le empezó a llamar así. Fue toda una auténtica revolución por varios motivos, primero que podían encontrar árboles de diámetro enorme, y segundo por su abundancia lo que abarataba considerablemente el coste, pero lo más importante es que una vez que se comenzó a utilizar en la guitarrería se comprobó que su sonido aún siendo distinto al que produce el pino abeto, era un sonido excepcional.
Sería muy difícil saber quien fue el primero en utilizarla muchos Guitarreros se disputan ese honor pero desde mi modesto punto de vista esa madera siempre fue conocida pero los cánones establecidos eran los de utilizar el mejor pino abeto Alemán y mientras este fue abundante y barato nadie se fijo en la Thuja Plicata o Cedro Rojo de Canadá ,como suele pasar con estas cosas el verdadero descubridor habrá quedado enterrado por otros nombres de constructores más importantes .Quiero recordar que las primeras guitarras que Miguel Rodríguez Beneyto construyó con esa madera datan de 1962 o 1963 ,como en aquellos años su producción mayoritaria era la guitarra de ciprés ,el utilizo el cedro rojo para estas guitarras flamencas obteniendo un resultado óptimo, otros guitarreros que mayoritariamente construían guitarras de palosanto clásicas utilizaron el cedro para ellas ,así se produjo una especie de falsa controversia que decía que el cedro rojo sólo era bueno para la guitarra clásica y no la flamenca ,quizás lo que acabó por inclinar la balanza del lado de la guitarra clásica es que muy pronto ,los guitarristas clásicos en su mayoría preferían el cedro al pino, para mi modo de ver esto tuvo que ver más con “una moda” que con una diferencia sustancial de sonido. Sí bien es cierto que aún siendo coníferas las dos tienen diferentes propiedades físicas, las dos bien utilizadas producen un sonido excepcional, ya sea para flamenco o para clásico, D. Antonio Marín en Granada ,hace muchos años en conversación con el me daba sus razones por las que no debía de utilizarse esa madera en la guitarra flamenca y de todas ellas sólo me convenció una; Su relativa fragilidad en comparación con el pino abeto, y tengo una anécdota al respecto ,una vez hace bastantes años me pidieron que le cambiara una tapa a una guitarra de cedro ,acepte y cual no fue mi sorpresa cuando al tenerla en mis manos vi que justo en el lugar donde teóricamente debería haber ido el golpeador había un agujero del tamaño de una caja de cerillas, pregunte qué había pasado y el dueño que apreciaba enormemente aquel instrumento, que fue construido para clásico por un artesano de gran renombre, me confesó que en una noche de fiesta sin saber como un flamenco se arrancó por rumbas con tanto ímpetu que en un golpe seco y supongo que magistral, introdujo los dedos en la madera. Se confirmaba lo que el maestro Marín decía.

El constructor Americano Oribe también le achacaba al cedro un defecto y era que en instrumentos muy utilizados podía llegar un momento que por agotamiento de la tapa está se “ensordeciera ” de la noche a la mañana aquella guitarra se volvía sorda, yo en mi taller he podido comprobar esto en alguna guitarra y la conclusión que saqué fue que quizás la culpa había sido mía y no del cedro por adelgazar demasiado su grosor. Lo que más me asombraba del señor Oribe es que afirmaba haber devuelto a la vida a algunas de aquellas guitarras “agotadas” no sé como lo haría. En fin podríamos seguir hablando de las diferencias entre estas dos maderas durante mucho tiempo.

Por Graciliano Pérez Carrizosa
Constructor Artesano de Guitarras
Colaborador de la Fundación Guitarra Flamenca
www.fundacionguitarraflamenca.com

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