TALLER DE GUITARREROS XVI

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Graciliano Pérez y José Pérez

Ya no suelen realizarse aquellos modelos de guitarra que se denominaban “de señorita” guitarras de un tamaño más pequeño del habitual, que en nada se diferenciaban de sus hermanas de concierto salvo en que la silueta y el tiro de cuerda eran más pequeños. La demanda de estos instrumentos a principios del siglo pasado debió de ser importante porque los constructores dedicaron tiempo y esfuerzo para realizar estas guitarras, lo sabemos porque aún hoy de vez en cuando suele aparecer una de estas reliquias; guitarras de tiro que variaba ,630, 640 etc.

Miguel Rodríguez realizó bastantes hasta 1940, básicamente en los años que permaneció en el taller de la calle S Fernando, años 20-30 .La afición por la guitarra no era entonces algo exclusivamente masculino quizás hubiese una tradición romántica en la que las señoritas gustaban acompañarse de la guitarra y aprender su técnica como sus antecesores hicieron con la vihuela, por aquellos años la formación de una señorita bien incluía tener conocimientos musicales y eso no era algo exclusivo de nuestro país, sí no que lo importamos de una Europa más culta que en aquellos años ya nos llevaba algo de adelanto en las modas y usos de los instrumentos musicales. En Córdoba también por esos años se desarrollo un intenso movimiento cultural en torno al Real Centro Filarmónico, Rodríguez siempre estuvo muy ligado a él, eso no sólo propicio el que aprendiese a tocar la bandurria sino que una vez comenzada su etapa como constructor gano múltiples clientes. La mujer estaba plenamente integrada en las distintas agrupaciones y la guitarra y la bandurria eran los instrumentos con los que mayoritariamente participaban. Se puede comprender que se exigirse instrumentos más pequeños y fáciles de tocar cuando era una mujer quien lo iba a utilizar, por aquellos años 20-30 la talla media de los españoles era muy inferior a la actual, y eso no era una característica exclusiva de nuestro pueblo, quien haya visto el camastro de campaña del insigne Napoleón Bonaparte se habrá quedado impactado, pues allí sólo podría dormir alguien de una estatura no mayor del metro y medio, por tanto los guitarreros encontraron un buen campo de trabajo al aceptar los pedidos de las guitarras de ” señorita “.Rodríguez, siempre tan meticuloso ,acompañaba aquellos bellos instrumentos con estuches o fundas rígidas realizados por el mismo, sí ya era difícil encontrar estuches para una guitarra normal mucho más difícil sería hacerse con los de este tamaño, increíblemente el Sr Rodríguez realizaba estos estuches de manera primorosa ,como sí de otro instrumento se tratase, hoy en día a ningún constructor se le ocurriría realizar tal tarea, pero en aquellos años un artesano era algo muy diferente a lo que hoy entendemos por esa denominación.

D.Miguel importaba de Alemania de la casa Shellex, una variedad de ornamentos de nácar que aún estaban de moda, y con ellos realizaba bocas y adornos que la gente al desconocer su origen pensaban que habían sido realizados por el artesano en un alarde de habilidad y buen gusto, claro está que este era uno de los secretos de construcción mejor guardados. Aún hoy después de mil complicadas historias las casas alemanas y de otros países siguen suministrando está variedad de elementos ornamentales que no son sí no copia de aquellos de antaño.

Por Graciliano Pérez Carrizosa
Constructor Artesano de Guitarras
Colaborador Fundación Guitarra Flamenca.
www.fundacionguitarraflamenca.com

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