TALLER DE GUITARREROS XVII

IMG_20150618_124627

Compartir
Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Pin on Pinterest

Graciliano Pérez y José Pérez

Cuando se termina un instrumento, el primer impulso del Guitarrero es el de colocar las cuerdas, uno está deseoso de escuchar el resultado de muchas semanas de trabajo, la colocación de las cuerdas comienza por la selección de ellas, hay que elegir un juego adecuado al tipo de guitarra que tenemos, y aunque el constructor puede tener una idea clara de los materiales utilizados para la tapa y sus características lo mismo que la altura de cuerda que se ha dejado, será el guitarrista con su experiencia el que ha de escoger el tipo de tensión que más le favorezca, como decía en esos primeros momentos el ansia por escuchar los resultados se vuelven en contra de nosotros mismos, una vez colocadas las 6 cuerdas por primera vez lo normal es llevarse una decepción pues ni el sonido, ni la pulsación, ni siquiera la afinación son correctas, cuando no se han hecho muchas guitarras uno puede dejarse llevar por el desanimo y pensar que no hay nada que hacer, pero eso no es así.

Cuando yo comenzaba ,siempre quería que la guitarra llegase a manos del guitarrista cuanto antes mejor, esa precipitación se convirtió en un verdadero problema porque cuando el guitarrista probaba la guitarra, el sonido era pobre ,la afinación cambiante, los cerdeos abundantes, y la mano derecha era sensible a la dureza que oponía el conjunto ,tapa, puente y cuerdas, resultando dura de tocar, en muchas ocasiones uno pensaba que aquellos problemas podían ser resueltos allí mismo en ese momento y entonces comenzaba una carrera hacia ninguna parte, que acababa retocando todo, desde los huesos de la cabeza y el puente hasta cada uno de los trastes, todo aquel esfuerzo agotador acababa en un estado de ánimo que lo dejaba a uno por los suelos. Poco a poco fuimos dándonos cuenta, a veces por casualidad, que un instrumento nuevo ,reposando unos días en el armario resultaba totalmente distinto al que escuchamos por primera vez, el tono había mejorado considerablemente, se escuchaban con nitidez los armónicos y ahora podía afinarse con seguridad una vez estiradas las cuerdas, y lo que era más agradable aún ciertos cerdeos desaparecían, no cabía duda de que la guitarra una vez encordada por primera vez necesitaba su tiempo para asentarse, es decir las maderas debían de alcanzar su tensión ideal y quedar dispuestas para responder a la demanda del guitarrista, es algo fácil de comprender, la tapa en un primer momento aun habiendo afinado las cuerdas no ha terminado de adquirir su tensión óptima, por Lo que no podrá responder con fidelidad a cada frecuencia. Este es el motivo por el que las cuerdas han de ser sustituidas una a una y no todas de golpe, con ello evitamos que la tapa pierda esa tensión.

Como los guitarristas flamencos nos piden pulsaciones mínimas eso va ha hacer que puedan aparecer cerdeos con cierta facilidad, a veces se ha de recurrir a cuerdas de mayor tensión para que al ser accionadas haya menor movimiento de vibración y por tanto menos riesgo de roces con los trastes, aunque esto no es matemático porque dependerá también de la fuerza con la que el músico pulse con la mano derecha y el equilibrio que el artesano haya conseguido a la hora de terminar el diapasón con sus trastes. Como las prisas nunca son buenas, debemos guardarnos ese deseo de mostrar la guitarra inmediatamente que se ha encordado, esperar algunos días e ir tocándola para apreciar su ganancia de tonalidad, y descartar los cerdeos groseros, porque los finos ya se encargara el guitarrista de localizarlos .En lo que respecta a la utilización de cuerdas de tensión normal o alta, yo no creo que existan reglas matemáticas, partiendo de que el Guitarrero a preparado su tapa con un grosor y unos refuerzos lo más favorables para que resuene, resulta muy difícil determinar a priori que tapas han quedado más blandas que duras por lo que yo recomiendo que el guitarrista pruebe con diferentes tensiones para que sea él quien descubra que tensión va mejor a su guitarra ,como es lógico habrá que tener en cuenta que longitud de cuerda se le ha dado ,sí es de tiro corto o de tiro largo ,a veces parece que aquellos guitarristas que poseen una pulsación fuerte necesitan una tensión de cuerda alta, para ellos resulta más fácil de tocar con su mano derecha y pueden responder mejor cuando pulsan con suavidad ,pero vuelvo a repetir que está decisión recae más en el guitarrista que en el Guitarrero por razones obvias,

Por Graciliano Pérez Carrizosa
Constructor Artesano de Guitarras
Colaborador Fundación Guitarra Flamenca.
www.fundacionguitarraflamenca.com

Compartir
Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Pin on Pinterest

Dejar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *