TALLER DE GUITARREROS XL

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Graciliano Pérez y José Pérez

Han aparecido fotos de una guitarra de los descendientes de Miguel Rodríguez fechada en 1998 y con una etiqueta de las utilizada por la casa en los años 50-60 y 70 cuando aun no se firmaban, me gustaría aclarar algunos puntos que podrían ayudar a aquellos coleccionistas que adquieren estos instrumentos pensando que son originales. Las cinco últimas guitarras que se realizaron en el taller Rodríguez fueron construidas en el año 1995 ,pero no pudieron ser terminadas por el fallecimiento de su descendiente que se encontraba en activo, a si que fueron enviadas a un taller de Sevilla, donde un constructor amigo de la familia las barnizó, esas cinco guitarras llevaban sus etiquetas firmadas por la familia ,etiquetas de la última época, y no las primitivas que utilizo Miguel hasta que falleció en el año 1975,por lo tanto ni la etiqueta, ni la fecha, ni tan siquiera la silueta que ofrece son autenticas, pues esa etiqueta es mucho anterior, la fecha no corresponde a ningún año de actividad en el taller ,y por ultimo según mi opinión esa silueta no era la plantilla utilizada en los años 90.

Existe ,como en todo lo que tiene que ver con las artes plásticas ,una tendencia a falsificar obras de constructores famosos, eso ha pasado siempre y si no se falsifica se juega al equívoco poniendo nombres o iniciales muy parecidos que se pueden confundir con los originales, lo único que no es reproducible es el sello especial que el artesano le imprime al sonido ahí no suele haber equivocaciones, pero a veces el comprador deseoso de tener una guitarra de marca prestigiosa compra solo fiándose del vendedor, y eso es un error, sin asesoramiento uno se arriesga a comprar algo que nada tiene que ver con los originales. Hace poco recibí la visita de unos jóvenes a los que se le ofrecía en teoría una guitarra de los años 50 hecha por uno de los grandes guitarreros de Madrid ,basto con mirar la etiqueta para ver que se trataba de una simple fotocopia, parecía que apenas habían pasado 60 años por el papel que con su brillo deslumbrante aun mantenía el calor de la fotocopiadora, no hizo falta ver más ,porque todo era un despropósito, me alegro el haber desecho un engaño que le hubiese proporcionado un buen dinero a un delincuente. Aun existen desaprensivos que creen que los guitarristas no entienden nada más que del toque, pero por fortuna hoy la mayoría de ellos son capaces de distinguir un original de una copia.

Por Graciliano Pérez Carrizosa
Constructor Artesano de Guitarras
Colaborador Fundación Guitarra Flamenca.
www.fundacionguitarraflamenca.com

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