TALLER DE GUITARREROS XXXI

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Graciliano Pérez y José Pérez

Miguelito (Miguel Beneyto Rodriguez), pudo muy bien entrar en contacto con un Guitarrero llamado Casana, que provenía del taller de José Ramírez I, en Madrid, este constructor no sabemos por qué motivo vino a afincarse en córdoba y abrió su taller, quizás en la Calle Lucano. Viniendo del taller Ramírez no podía por menos que conocer el oficio a la perfección, yo he visto algunas guitarras de este constructor, con las características propias de los instrumentos de principios del Siglo XX, pequeños y muy ornamentados, pero de bella factura. Sí Rodríguez ya andaba por su cuenta haciendo trabajos sobre instrumentos deteriorados e incluso estaba construyendo su propia bandurria pudo contactar con Casana, y este ya un hombre mayor y enfermo tenerlo de aprendiz un tiempo, de hecho Casana murió pronto, hay una leyenda que cuenta que se suicido, particularmente creo que este oficio en aquellos días a penas daba para comer pero no creo que indujera al suicidio, podría ser 1915 aproximadamente, en esto de las fechas debemos ser muy complacientes puesto que no contamos con datos exactos, pero para concluir podemos decir que Miguelito aprendió de Casana e indirectamente de José Ramírez el mejor constructor de la época junto a su hermano Manuel Ramírez ,esa influencia madrileña siguió siendo la constante en los años sucesivos, incluso sus herederos construían de esta manera.
Una cosa es dónde se aprende y otra distinta como se desarrolla el trabajo y en esto Miguelito sí era un verdadero artista.

Muerto Casana, Miguel fuese quizás el único constructor del que se tiene noticias en la Córdoba de principios del Siglo XX, esto pudo animarlo a abrir su primer taller, sin duda vio que aquella actividad podía ser rentable y se adaptada a su peculiar manera de ser. Dicen que este primer taller se abrió en la Calle Hermanos López Diéguez, pongamos una fecha aproximada por ejemplo 1916, Miguel tendría 28 años, nunca vi ningún instrumento con la etiqueta de este taller, puede que sólo fuese un corto período de tiempo el que estuviese allí, pero debió de ser fructífero, porque miguel desarrollaba múltiples trabajos relacionados con la música pero no específicamente con la guitarra, aprendió a afinar pianos ,órganos de iglesia, a reparar violines, violonchelos y cualquier aparato que cállese en sus manos, poseía un don especial el de la inteligencia y una habilidad manual poco corriente ,de esta manera ,pronto fue requerido para realizar todo este tipo de arreglos y puestas a punto. De ese primer taller pasó a otro, seguramente más espacioso y mejor situado en la Calle San Fernando o Calle de la Feria como se le ha conocido siempre en Córdoba, pudo ser muy bien por los años 20, ahora sí miguel se centro en lo que sería ya su profesión para siempre; construir guitarras, bandurrias y laudes y realizar alguna incursión en la Violería. De aquellos años sí existen instrumentos con la etiqueta de dicho taller. Resulta curioso que nada se sabe sobre sí realizó o no el servicio militar, pero sabemos que hubo épocas en las que pagando cierta cantidad de dinero quedaban exentos, al menos eso cuentan ,por aquellos años debió conocer a Josefa la que acabaría convirtiéndose en su mujer ,sí todo fue bien puede que se casaran muy a principios de esos años 20,esto era síntoma de que el negocio daba para mantener una familia, el precio de una guitarra era de 35 pesetas de la época, eso sin duda obligó a Miguel a trabajar día y noche ,contaba su familia que en una ocasión tuvo que construir una guitarra en una semana, barnizado incluido, de es taller salieron guitarras y bandurrias que poco a poco fueron desplazando a los instrumentos Valencianos de fábrica, sin duda la sonoridad y comodidad ayudaron a ello, eran guitarras pequeñas, muy ligeras y sobre todo muy cómodas para tocar, yo he tenido oportunidad de verlas y reparar algunas y llamaba la atención como con ingenio y conocimiento solvente el problema de la escasas de maderas como el Cedro de Honduras, así sustituyó los refuerzos de aro por tiras de Pino perfectamente cortadas con la veta perfectamente paralela corriendo a lo largo del aro, e incluso el mástil era de Pino, Miguel recorrió córdoba buscando muebles realizados con maderas en la época colonial cuando era muy normal que las gentes adinerada tuviesen grandes arcones de cedro macizo, y cabeceras, armarios o mesas de Palosanto. El compraba todos aquellos muebles que eran desechados para utilizarlos en sus instrumentos,

Por Graciliano Pérez Carrizosa
Constructor Artesano de Guitarras
Colaborador Fundación Guitarra Flamenca.
www.fundacionguitarraflamenca.com

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