TALLER DE GUITARREROS XXXII

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Graciliano Pérez y José Pérez

Siempre he trabajado con una idea fija en la cabeza, realizar una tarea determinada de la manera más sencilla, más perfecta y más rápida. En la construcción de la guitarra es tal el número de trabajos a realizar que uno siempre está tentado de encontrar una pequeña máquina que pudiese realizar esa tarea con sencillez y perfección. Al ser la guitarra un conjunto de variadas tareas y dimensionados en cada caso según el modelo personal que cada uno escogió ,hace imposible encontrar en el mercado maquinaria específica para trabajos como domar aros ,realizar refuerzos para ellos, preparar puentes con sus partes concretas; ranura para hueso ,alas curvadas, agujeros para las cuerdas, curvatura del mango, tallado del tacón ,alojamiento para los clavijeros, canales de la cabeza, tallado de la cabecilla, unión de la cabeza con el mango, etc., etc., etc., el número de máquinas es enorme y la complejidad también.

Pero esto nunca amedrento al Guitarrero, y dentro de esta profesión ha habido verdaderos artistas de la ingeniería y como sí de un Leonardo renacentista se tratase, han diseñado verdaderas maravillas que conseguían realizar muchas de las tareas descritas, todos hemos soñado con ese aparato capaz de ofrecernos la perfección con el mínimo esfuerzo, como digo estos genios realizaron a veces rudimentarios artículos, y en otras sofisticados aparatos que como es lógico escondieron de cualquier mirada curiosa. Mi búsqueda no ha cesado desde que comencé hace más de 25 años ,he contactado con todo tipo de talleres, he diseñado, todo tipo de artilugios y unas veces por su difícil realización, otras por su dudosa efectividad y en la mayoría por el coste elevado que llevaría ,han quedado relegados a la carpeta de los imposibles.

Quiero dejar claro que cuando me refiero a está maquinaria no estoy hablando de la maquinaria industrial ,está sí está desarrollada y pude encontrarse desde Japón, Corea del Sur, Estados Unidos e incluso España, no se trata de ese tipo de máquinas capaces de realizar 6 mástiles completos en 5 minutos, o de domar 200 aros en un día ,maquinaria pesada y cara que es utilizada en fábricas donde fácilmente pueden producirse miles de guitarras al año, para el artesano esto no tiene ningún valor ,me refiero a máquinas de pequeño tamaño y peso que pueden ocupar una parte discreta del taller ,taller que siempre suele disponer de un espacio muy limitado. Quiero nombrar aquí a un artista y diseñador de máquinas genial D.J Martos ya fallecido, Quien llevó a cabo un modelo de regruesadora de una simpleza y efectividad únicas, en Valencia el Sr Fasamar desde los años 70 trabajo en la patente de varias máquinas admirables, fundó una empresa que nutrió las necesidades de muchísimos talleres realizando, trabajos personalizados, pero por desgracia aquella empresa desapareció y el último contacto que tuve con él fue hace unos quince años, he hecho mil esfuerzos por localizarlo sin éxito. Aquí mismo en Córdoba en los años 50-60 coincidiendo con el funcionamiento de las fábricas denominadas; “Electromecánicas” reunió a un gran número de mecánicos terneros y matriceros de alta cualificación a los que Miguel Rodríguez recurrió en más de una ocasión para que le hicieran trabajos especiales, y por último nombrar a Fustero en Cataluña, fundador de una empresa pionera en la fabricación de clavijeros y que su hijo ha sabido continuar incrementando la calidad de sus trabajos, sin duda habrá habido muchos más, pero no tuve noticias de ellos. Qué importancia tendría reunir todo ese trabajo y sacarlo a la luz, un trabajo muchas veces anónimo pero de un valor extraordinario, que permanecerá siempre oculto.

Por el momento cada cual se las ingenia como puede y saca el mejor partido a sus pequeñas máquinas preparando para ellas útiles adaptables de diseño propio. Uno de los tesoros que se pierde sin remedio cuando un Guitarrero cesa en su trabajo es está fuente de creación que supone el haber solventado algunas tareas de manera personal con un diseño propio que nadie conocerá nunca .Este tema podría ser abordado conjuntamente por guitarreros, talleres mecánicos, ingenieros, e incluso inventores, pero mucho me temo que sólo se trata de un pensamiento voluntarioso, una quimera, un imposible.

Por Graciliano Pérez Carrizosa
Constructor Artesano de Guitarras
Colaborador Fundación Guitarra Flamenca.
www.fundacionguitarraflamenca.com

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