TALLER DE GUITARREROS XXXVIII

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Graciliano Pérez y José Pérez

¿Donde guardar la guitarra en casa? Lo más normal es que esté en su funda y en un lugar sin riesgos, donde no haya humedad, ni le dé el sol, ni riesgos de golpes esto es algo que todos intuimos sin necesidad de tener ningún conocimiento especial, pero a veces nos relajamos y es cuando ocurren los accidentes, y es que la guitarra no admite distracciones. Muchos son los que vienen al taller a traer una guitarra que se a rajado, ha recibido un golpe o se ha movido el Mástil de modo instintivo todos miran al constructor tratando que este asuma la responsabilidad sin más, como si la guitarra debiera mantenerse intacta toda la vida a pesar del uso y a veces del abuso.

Durante la vida de una guitarra una vez que ha salido del taller, sufre cambios imperceptibles para cualquier guitarrista, la simple humedad de una ducha que se encuentra a escasos metros de su funda ,la humedad de una pared sobre la que solemos apoyarla, un traslado en automóvil en el mes de agosto, una noche de concierto al aire libre cuando cerca del mar la humedad se condensa en leves gotitas de agua, llegar de la calle donde hace tres grado bajo cero y nieva y pasar a una habitación con calefacción donde apenas hay humedad, a si podemos seguir hasta hacer una larga relación de causas adversas para una guitarra. A pesar del cuidado con el que el artesano aclimata sus maderas durante años para que esté lista para soportar cambios atmosféricos extremos, estos siempre acaban por sobrepasar la resistencia de la madera y acaba rajándose, muy pocos guitarristas quieren entender esto y resulta muy difícil que se confiese un golpe, un descuido o unos de estos cambios bruscos.

Cuando un tocaor de la posguerra se ganaba la vida con su instrumento y no tenía nada más que ese y si se rompía su familia no comía, la guitarra dormía con el debajo de la cama porque decía que ese era el lugar más fresco de la casa y durante el día estaba en su caja lejos de los niños, la guitarra no se prestaba ni para probarla se sacaba justo un minuto antes de tocar y volvía a la funda otro minuto después de acabar, la supervivencia de un instrumento depende más del guitarrista que del artesano que la construyo ,por eso encontramos guitarras de casi 100 años en un estado impecable, y guitarras de 5 que aparentan 50 y muy trabajadas.

Por Graciliano Pérez Carrizosa
Constructor Artesano de Guitarras
Colaborador Fundación Guitarra Flamenca.
www.fundacionguitarraflamenca.com

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