Grandes Guitarristas

JOSE MANUEL LEON

OTRO MÚSICO DE LA ISLA VERDE…
José Manuel León Delgado, nacido en Algeciras en Abril de 1979, es un guitarrista excepcional al que aún no se presta toda la atención que amerita y por lo tanto no se valora como merece. Formó parte de aquella "Nueva Escuela de la Guitarra Flamenca" que en su momento propuso Gerardo Núñez, que llegó incluso a publicar un estupendo disco que incluyó a otros guitarristas jóvenes y virtuosos como Anton Jiménez, Juan Antonio Suárez, Jesús de Rosario y Vicente Cortés.

"Es que no se deja ver por aquí", dicen unos. "No sé dónde ir para escucharlo", dicen otros. "Parece que en España toca muy poco", apuntan más allá y "me suena su nombre, pero no lo conozco" es lo más habitual. Y puede que todos tengan razón, porque José Manuel no parece especialmente interesado en transformar su nombre en tema de mercado. Lo suyo, a todas luces, es hacer cosas, hacer música, componer y trabajar duro junto a su mujer, la cantaora Alicia Carrasco, y algunos músicos más que arropan estupendamente las ideas que se le ocurren a este flamenco que rompe esquemas con una técnica privilegiada y unas ideas armónicas por momentos insólitas pero siempre puestas al servicio de lo fundamental: la melodía.

Es un buen creador de melodías, Juan Manuel, no cabe duda. El punto es cómo las reviste y ahí aparece una de sus grandes virtudes: su libertad, pero también su buen gusto a la hora de "envolver" sus propuestas. Lo he dicho en tantas ocasiones, no se trata de armonizar como salga, porque ocurre que lo que sale, así de buenas a primeras, no siempre es lo adecuado y entonces una buena idea puede quedar perdida allá detrás de una maraña de acordes que la desfiguran. El viejo dicho aquél de que "los árboles no dejan ver el bosque".

Instrucción musical posee, aunque según sus propias palabras, estuvo solo unos años en el conservatorio y no utiliza casi nada de lo aprendido allí, pero como sea, se nota. Siempre se nota cuando un músico ha tenido instrucción por mucho que para hacer su trabajo, sobre todo en el flamenco, no sea muy útil. Y esto se hace visible porque de esos estudios queda, necesariamente, una serie de recursos que pasan por una apreciación musical más completa que luego se podrá advertir a la hora de estructurar su música, hacer arreglos, distribuir los roles, equilibrar las piezas, jugar con el factor novedad y con los elementos rítmicos que el flamenco ofrece y todo esto, José Manuel lo hace con una soltura y una libertad casi tan absolutas como sorprendentes.

No menos influyente es el hecho de que este flamenco gusta de escuchar a otros músicos, de otras corrientes y estilos y de esas escuchas va sacando ideas que resultan muy refrescantes en un panorama en que vemos a muchos jóvenes indiscutiblemente virtuosos, dueños de una técnica completa y solvente, pero que pueden llegar a influenciarse de tal modo unos a otros, que sin darse cuenta de pronto parecen haber empezado a caminar en círculos.

Con tres temas debuta José Manuel León en el disco que publicara Gerardo Núñez de la "Nueva Escuela" y en ellos se advierte ya su equipaje técnico y un sonido propio muy enérgico y lleno de intención. Pero luego, en 2006 publica su disco "Sirimusa", que sorprende por la originalidad de los temas, que parecen desmarcarse de lo que se estaba haciendo en esos años especialmente en lo armónico. En general un disco lleno de fuerza interpretativa y de detalles sorpresivos, donde con excepción de la granaína "Río de la Plata", no abundan los silencios pero tampoco es que se les extrañe mucho pues su manera de llenar los espacios es, en realidad, muy entretenida.

Muchos podrán estar de acuerdo y otros tantos en desacuerdo, pero desde que escuché este "Sirimusa" por primera vez tuve la sensación de que lo que allí había era el toque flamenco del s. XXI. ¿Razones? Por una parte el discurso abundante en riqueza rítmica. Por otra, una armonía compleja, de muchas octavas y quintas producidas por el arrastre de acordes pero siempre bien abordada y siempre bien resuelta. Y por otra, el riesgo que asumió al renunciar a la melodía de fácil retención, pero sin irse al extremo opuesto, donde lo vistoso reemplaza a lo convincente. Hablo de ese riesgo que a veces supone ser consecuente con lo que se quiere decir aún ante la eventualidad concreta de no ser comprendido sobre todo por quienes no entienden de la guitarra nada que no sea el rol de mero acompañante.

Cuando se ha escuchado guitarra flamenca por muchos años, hay patrones y tendencias que ya son tan familiares que la capacidad de asombro se agota en cierta medida, pero José Manuel todavía me sorprende y eso se agradece. Es lo que ocurre con el siguiente trabajo, "Mujer_Klórica", donde comparte protagonismo con el cante de Alicia Carrasco y músicos de un tremendo nivel. Esta nueva propuesta se define como un proyecto que "aúna folklore de Andalucía y músicas del mundo, apostando por la diversidad y la igualdad entre mujeres y hombres, entre razas y religiones, en la eterna búsqueda del equilibrio, en una fusión y fisión musical inevitable". De este concierto dijo el inolvidable Félix Grande: "Me alegra mucho vuestro coraje para tirarse sin red...casi nadie se atreve. Mujer_klórica; un trabajo musical, orquestal, moral...y necesario".

Especial atención merece aquí la "Guajira de un Presente Sordo", uno de los mejores temas que he escuchado en mucho tiempo por este estilo que hoy en día muy pocos hacen en dimensión netamente musical sin someterlo al eterno maridaje con el baile. Siendo aún muy joven, José Manuel ya tiene las cosas meridianamente claras. Cuando le pido que me cuente cómo ve la guitarra flamenca actual, me entrega una opinión con la que coincidimos muchos: "Bueno, yo la verdad es que admiro profundamente al guitarrista que estudia-entrena 7 horas por día, pero no a su música, normalmente. Ahora hay una camada de guitarristas que están a tope de sus posibilidades, tienen un lugar en el panorama flamenco, acceso a festivales, en definitiva un sitio que hace unos años era imposible, dan conciertos continuamente y aun así no piensan en nada más que en genero flamenco y bulería total cuando componen. Para hacer música grande con la sonanta, se nos fue el Genio. Aún queda Riqueni, Vicente y poco más, para mi gusto. Si te hago un resumen de los guitarristas punteros y jóvenes, te juro que no sé cantarte ninguna falseta...sus formas son bonitas, cantos rodados, expresivos y ricos en rítmica flamenca pero sin sorpresa y no tan libres como parece...".

Ya sea por cualquiera de las razones expuestas al comienzo de este escrito o por esas y otras, lo cierto es que a José Manuel León no se le ha dado el lugar que claramente merece en los grandes eventos flamencos, los de corte general y los netamente guitarrísticos. Tanto es así, que ni siquiera se le invitó a un festival que se hizo en su natal Algeciras en homenaje al Maestro Paco. Bueno, ni a él ni a ningún guitarrista algecireño y vaya si los hay buenos en esa tierra. Tendríamos que cerrar el tema con una frase típica: "ellos se lo pierden", pero no sería justo resignar con tan livianas palabras una situación que la lógica no acepta pues hay lugar para todos, o al menos eso es lo que se supone, pero en los grandes –y a veces también en los medianos- eventos flamencos en que se otorga un espacio a la guitarra, los nombres se repiten una y otra vez y, por lo tanto, lo mismo ocurre con las propuestas.

Hoy, José Manuel León aparece, junto a otros nombres ilustres, como uno de los miembros fundadores de AGUA (Asociación de Guitarristas Algecireños), que reclama, con buenos motivos, una reivindicación de la identidad de la guitarra de ese bello puerto, cuyo máximo emblema es, naturalmente, la de Paco de Lucía.

Ustedes, cibernautas flamencos, los que no lo conocen, los que no lo han escuchado, búsquenlo. Se llevarán unas cuantas sorpresas y probablemente los amantes de la guitarra flamenca contemporánea me darán la razón.



Por Carlos Ledermann
Fundación Guitarra Flamenca


ESTEBAN DE SANLÚCAR

UN MAESTRO EN EL OLVIDO
Nos encontramos ante un gran Maestro y compositor de la Guitarra Flamenca, pero como muchas veces pasa con muchos grandes artistas, Esteban de Sanlúcar no fue lo suficientemente reconocido en nuestro país. El simplemente hecho de vivir en Latinoamérica, como ya comentaremos en su biografía, pareció ser la causa de que este gran Maestro no estuviera en boca de todos como otros guitarristas de la época y cayera en olvido para los amantes del toque y el Flamenco en nuestro país.

Esteban Delgado Bernal (Esteban de Sanlúcar) nació del 21 de Febrero de 1912 en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), desde muy jovencito le gustaba y disfrutaba mucho escuchando a su hermano Antonio en el patio de su casa, tanto seria la afición de Esteban que con solo trece años de edad debuto en Cafés Cantantes Sevillanos, Tabernas y reuniones. Su primer Maestro y quien le guio en sus primeros pasos como artista, fue su hermano Antonio Delgado Bernal, otro gran Maestro del Toque de la época que frecuentaba a diario los Cafés Cantantes, impartiendo su toque y acompañando a los artistas de la época.

Entre los años 1932 y 1921 actuó en diferentes Cafés Cantantes de Granada y Cádiz, trabajando con grandes Artistas de la época, como en las compañías de "Pepe Marchena", "Angelillo"," "La Niña de los Peines" y "Juanito Valderrama". También en los años siguientes acompañaría, en 1942 a "Juanita Reina" y en 1943 a "Gracia de Triana". Sin duda alguna una gran trayectoria para su corta edad, la que tuvo en nuestro país, ya que en Septiembre del año 1944 salió de España con destino Argentina y no volvería a vivir en España.

Después de su partida de España y para seguir trabajando con la gran Artista "Conchita Piquer" formando parte de su compañía y recorriendo Argentina y México, recaló en Venezuela, donde vivió tres años de su vida, dando conciertos y trabajando en los Tablaos de Caracas. A su regreso a Argentina continúa trabajando en la composición de sus obras, actuando en Tablaos y como docente en la Academia que funda en Buenos Aires. Su carrera continúa junto a grandes Artistas, acompañándolos en presentaciones radiales y grabaciones de discos, junto a "Pepe Marchena", "Imperio Argentina", "Paquita Rico" y "Carmen Sevilla".

A la generación que perteneció "Esteban de Sanlúcar", pertenecieron también grandes Maestros del Toque Flamenco del Siglo XX, como "El Niño Ricardo", "Manolo de Huelva", "Melchor de Marchena" y algunos grandes Maestros mas. Si alguien conoció bien al Maestro de Sanlúcar, fue su gran amigo y alumno Manuel Iglesias, que recopilo toda su obra y escribió todas las partituras y las grabo en CD, grandes obras que muchos de nosotros conocemos y hemos escuchado y tocado alguna vez con nuestra sonanta, como "Aromas del Puerto","Perfil Flamenco", "Los Panaderos Flamencos" y algunas mas que no vamos a citar. Son unas excelentes y grandes composiciones las que nos dejo el Maestro de Sanlúcar, con un gran aroma y un gran pellizco flamenco en todas ellas, pero también tenemos que dar las gracias de este gran legado, a su alumno Manuel Iglesias que realizo un gran trabajo para que todas ellas llegaran a todos nosotros y tuvieran una gran difusión a nivel internacional.

Esteban de Sanlúcar fallece el 29 de Octubre de 1989 en Buenos Aires (Argentina), dejando un gran legado, al Toque y a la Guitarra Flamenca, por todo su trabajo y sus grandes composiciones,

Descansa en Paz Maestro.

La Guitarra Flamenca no conoce ni entiende de razas ni países, es tan grande, tan pura, tan flamenca, tan dulce, tan amarga, tan gitana, tan paya, tan mora, que ella de por sí es grande, en la Fundación Guitarra Flamenca, queremos dar cabida a todos los Guitarristas Flamencos y a todos los Artistas Tocaores que hayan aportado grandeza a nuestra amada "GUITARRA FLAMENCA".

Por Ángel Hernández Sevilla
Fundación Guitarra Flamenca


MANOLO DE BADAJOZ

PATRIARCA DEL TOQUE EXTREMEÑO
Sin duda alguna, todos los amantes del Toque Flamenco, hemos escuchado hablar de grandes guitarristas de estas tierras de conquistadores, pero en especial de una gran Saga, como la de la familia de los llamados "Los de Badajoz", con este nombre eran conocidos prácticamente en toda la geografía por los flamencos de la época. Frecuentaban una barbería en Badajoz, propiedad de su abuelo que ejercía como barbero en su negocio familiar, y más tarde sería su padre el que se hiciera cargo de ella. Conocida por todos los Flamencos de la época, esta barbería siempre estaba llena de aficionados y artistas flamencos, que incluso venían de otros lugares de la geografía para escuchar a "Los de Badajoz" o que estos les acompañaran el cante con su Toque.

"Los de Badajoz" eran tres hermanos, Manolo, Pepe y Ernesto el más pequeño de los tres, mas tarde se incorporaría a esta saga Justo Álvarez Fernández "Justo de Badajoz", hijo de Manolo de Badajoz y que sería el primer descendiente y heredero del "Toque Extremeño", por ser el primero en recibir todas las cualidades de su padre y sus dos tíos.

Manuel Álvarez Soruve conocido por su nombre artístico "Manolo de Badajoz" nace en el año 1892 en tierras extremeñas, en la provincia de Badajoz, siendo el mayor de tres hermanos de una familia de clase media y trabajadora, su interés por el cante y el flamenco, le llevan a dedicarse al toque flamenco desde muy joven. Como ya hemos comentado la barbería de su abuelo siempre estaba llena de artistas flamencos y con los primeros que se codeo por su afición al toque, fueron Ramón Montoya y Javier Molina que también fueron sus Maestros. Su capacidad de superación y su gran dedicación a la Guitarra Flamenca, le llevo a ser un Gran Maestro del Toque, siendo uno de los Guitarristas más solicitados por todos los cantaores de la época, por su peculiar acompañamiento a la guitarra y su gran conocimiento del cante, del que era un apasionado.

En su gran trayectoria como Guitarrista, estuvo siempre relacionado con grandes artistas, a los que acompaño con su guitarra y que podemos escuchar en las grabaciones que nos dejo, entre los que podemos destacar a artistas como, Bernardo de los lobitos, Niña de los Peines, Manolo Caracol, Niña de la Puebla, El Niño del Museo, José Cepero y su paisano Pepe El Molinero, con quien tuvo una gran amistad desde muy joven y fue compañero inseparable suyo.

Manolo de Badajoz fue sin duda alguna, otro de los grandes Guitarristas Flamencos y Patriarca del "Toque Extremeño", que hicieron grande a nuestra Guitarra Flamenca.

Gracias Maestro.

Por Ángel Hernández Sevilla
Fundación Guitarra Flamenca


DIDIER MACHO CHACÓN

SINTIENDO EL CANTE EN LAS CUERDAS
El bullicio de los espectadores se escucha detrás de las cortinas, donde la Sonanta empieza a hablar con él Guitarrista, juntos se empiezan a fundir hablando un antiguo lenguaje con notas desgarradoras, llenas de compás, alegría y sentimiento, que lloran y ríen juntas, fundiendo a sus dos intérpretes en un solo elemento a disposición del Duende Flamenco que poco a poco les embruja con su aliento. ¡Por fin llega el momento! y las sillas de anea en el escenario, acusan los latidos de los artistas que posan frente al púbico reflejándose en sus rostros la fuerza del flamenco que invade su interior.
Como si de una señal se tratara o formara parte de la ceremonia para recibir al Duende, el silencio del publico parece llamar a la Sonanta a que abra la puerta y deje pasar a su esperado invitado llamado Arte, para escuchar el lenguaje desgarrante que les hace estremecer y rebosar sus sentimientos.

Sin duda alguna todos los artistas han sentido esto alguna vez y la verdad es que solo de pensarlo y la responsabilidad que conlleva formar parte de un evento con tanto peso como es el Flamenco, que no hay forma de engañarle con efectos sonoros, baterías, pistas, etc. Y no es comparable con otras músicas, en la que los fallos se disimulan más por la variedad de instrumentos que se usan y pueden pasar más desapercibidos.

El Flamenco es tan puro y transparente que cualquier fallo se refleja ante los ojos del público y digo puro y transparente refiriéndome a que un cantaor y un Guitarrista bajo mi punto de vista es lo más puro que se puede escuchar, al igual que podría ser (palmas y cante), (cajón y cante) o (baile y cante) pero me refiero en particular a la Guitarra Flamenca, porque es a la que nos dedicamos en la Fundación Guitarra Flamenca.
Sin ninguna duda todos los intérpretes sin descartar a ninguno de los artistas que expresan nuestro amado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, tienen su responsabilidad a la hora de interpretar su arte y desde la Fundación Guitarra Flamenca les respetamos, felicitamos y les damos las gracias por su trabajo.

Me gustaría hablar en esta ocasión del Guitarrista y su responsabilidad y su aportación al flamenco. El Guitarrista si os habéis dado cuenta participa de principio a fin en cada uno de los palos habituales en un espectáculo flamenco, descartando por supuesto en los que la guitarra no interviene, llamados cantes libres, como por ejemplo El Martinete, La Debla, Saetas, etc. Pero lo que es cierto es que el Guitarrista tiene mucha responsabilidad, asumiéndola en cada caso y sabiendo ayudar al cante y al baile en cada momento, aparte de hacer su trabajo interpretando sus falsetas, como todos sabemos, es realmente difícil acompañar al cante y al baile en la Guitarra, por lo que le podemos considerar una pieza fundamental en un cuadro Flamenco o en cualquier actuación, junto a un cantaor, bailaor o percusionista, aunque lamentablemente muchas veces no sea el protagonista y quede en un segundo plano, desde aquí quiero felicitarles a todos ellos por su trabajo.

Me gustaría presentaros a alguien muy especial que ha sentido esto muchas veces en su larga trayectoria a su corta edad, se llama Didier Macho Chacón nacido el 23 de Agosto de 1997 y residente en Paterna de Rivera (Cádiz). A este joven desde pequeño ya le llamaba la atención la Guitarra y le gustaba mucho el Flamenco, pero es a los doce años cuando decide empezar su formación con la Guitarra Flamenca.
Recibiendo Clases con Grandes Maestros de la Guitarra Flamenca, como José Luis "Balao", Periquín "Niño Jero", Joaquín Albert, Víctor Rosa y Juan Parra (Baile). Este joven realza su armadura al Toque con todo lo aprendido de sus grandes Maestros y empieza a dar sus conciertos como concertista solista en diferentes Peñas y espectáculos flamencos, entre ellos en la Peña Juan Villar de Cádiz, siendo el primero que lo hacía como concertista solista en toda su historia. Su constancia y motivación le llevan a actuar en el Centro Andaluz de Flamenco, además en Granada, Sevilla, Jaén, Málaga, Almería, Huelva, Toledo y diferentes puntos de la geografía Española.

Su incansable lucha y aprendizaje le lleva a conseguir grandes premios y galardones, como Semifinalista en la Unión Bordón Minero 2012, Primer Premio Junta de Andalucía Desencaja 2013 de Cádiz, Segundo Premio Jóvenes Flamencos Tertulia Flamenca de Hospitalet Barcelona, Segundo Premio Guitarrón de San Pedro. A su corta edad a acompañado y a compartido cartel con Grandes Artistas como Juan Villar, Antonio Reyes, Capullo de Jerez, Chiquetete, Juan Zarzuela, José Méndez, Juan Parra, Daniel Saltare, Hermanas Lebrero, Leonor Leal, Eduardo Guerrero, Periquín Niño Jero, Paco de la Isla, Marina Heredia, Carmen Jara, El Niño del Parque, Rufino de Paterna, Hermanas Cala, Mariana Cornejo, Toñi Fernández, sin duda alguna una gran trayectoria la de nuestro Amigo Didier Macho, que en todo su recorrido y rodeado de estos Grandes Maestros, han sido muchos los conocimientos que ha adquirido, por lo que en la actualidad está trabajando componiendo su propia música, que en la Fundación Guitarra Flamenca estamos deseando escuchar. Muchas gracias Didier por darnos a conocer toda tu trayectoria y desde la Fundación Guitarra Flamenca te animamos a continuar con este gran trabajo que vienes realizando y te damos todo nuestro apoyo en lo que pudieras necesitar de nosotros.

Mucha suerte en tu camino Didier

Por Ángel Hernández Sevilla
Fundación Guitarra Flamenca


JOSE ANGEL CASTILLA

LA HERENCIA DEL TOQUE FLAMENCO
Quien no ha escuchado alguna vez "se parece a su abuelo" "se parece a su padre", yo creo que todos lo hemos escuchado decir por parte de algún familiar en alguna ocasión, bien puede ser en el físico o en alguna afición y la verdad es que todos tenemos algo de nuestros familiares antepasados.
Lo que siempre en particular me he preguntado, es que si a través de los genes se hereda también el arte y creo que es una cuestión muy delicada de averiguar, aunque particularmente pienso que "de tal palo tal astilla". Lo que no se sabe, es a quien le tocara este precioso regalo, a la generación posterior o a la siguiente y pienso que algo de cierto hay.

Nos trasladamos a Badajoz para conocer a un Guitarrista llamado Cándido Francisco Castilla Lucas, nació en Badajoz y murió muy joven a los treinta y dos años de edad. Un gran Maestro del Toque Extremeño de la época, muy aclamado por los simpatizantes y aficionados de nuestro Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Como muchas personas, no tuvo la suerte de poder continuar tocando ya que corrían otros tiempos y su vida fue muy corta, aunque le ofrecieron llevarle a despuntar a Madrid y a Inglaterra nos cuenta su hijo José Manuel Castilla Casilda lo que recuerda de su padre, ya que contaba con diez años de edad cuando su padre falleció.

Ahora me gustaría presentaros a la tercera generación de esta extraordinaria familia, puede ser quien recibió el regalo de su abuelo Cándido, se llama José Ángel Castilla Díaz y tiene quince años, la afición de este pequeño Maestro es algo casi heredado.
Su carrera como Guitarrista la comienza a hace tres años, con once años de edad y la verdad es que algo de cierto hay en lo antes comentaba de la herencia del arte, José Ángel cuenta con una facilidad extraordinaria para aprender el toque y la técnica en la Guitarra Flamenca. En la actualidad estudia con el Maestro Joaquín Muñino en la academia Promúsica en Badajoz, contando también con los Máster Class de los Maestros del Toque Salvador Gutiérrez, Manolo Franco y Juan Vargas. José Ángel tiene una personalidad muy reservada y a veces parece estar ausente pero disfruta mucho en el escenario, le gusta escuchar a Duquende, Rubito, Camarón, José Mercé y su preferido es el Maestro "Paco de Lucía" nos cuenta su padre.

José Ángel en su trayectoria como Guitarrista cuenta con varios premios de Guitarra Flamenca, también ha acompañado al cante de Miguel de Tena, Antonio Sánchez y Manuel Pajares, sus facultades son muy idóneas manteniendo la templanza, serenidad y tensión que conlleva el acompañamiento al cante, que como bien sabemos es realmente difícil.

Desde la Fundación Guitarra Flamenca, queremos felicitar a este pequeño Maestro, transmitiéndole todo nuestro apoyo y la mejor suerte en su camino.

Buena Suerte en tu camino José Ángel.

Por Ángel Hernández Sevilla
Fundación Guitarra Flamenca


DAVID RODRIGUEZ ROMERO

Entre picados, trémolos y Quejios este joven sevillano llamado David Rodríguez pasa sus horas al son del compás flamenco.

Nacido el 15 de Julio del 2000 en El Arahal (Sevilla) este pequeño flamenco con trece años de edad, se a relacionado con las más grandes figuras del panorama flamenco actual y a acompañado con su Guitarra a Grandes Artistas como Antonio Reyes, Rancapino, Pedro El Granaino, Rancapino Chico, Rafael de Utrera y Caracolillo de Cádiz entre otros. Participando también en el Homenaje al Maestro "Tomatito" en el programa "Menuda Noche" de Canal Sur junto con el pequeño cantaor "Juanito Oliva" hijo de "Pepe Oliva Serrano", y en el Homenaje a "Camarón de la Isla" en el mismo programa de televisión en Canal Sur.

Empieza su carrera musical a los diez años de edad con el Maestro Eduardo Trassierra y continua su aprendizaje con algunos Maestros del Toque como Juan y Manuel El Pati de Triana. En la actualidad es el Maestro Paco EL LERI (Guitarrista Flamenco), Rafael de Utrera (Cantaor Flamenco) y su mujer Carmen Lozano (Bailaora) quienes imparten las clases de aprendizaje al pequeño Flamenco.

Siendo el más pequeño de tres hermanos de una familia Sevillana sin artistas en la familia, muestra desde bien pequeño una gran afición por el flamenco y en especial por la Guitarra Flamenca según nos cuenta su hermano Marco. Dedicándole la mayor parte del día al instrumento y con el apoyo de sus maestros, esta joven promesa de la Guitarra Flamenca realiza sus propias composiciones como nos demostró en su actuación en El Templo Flamenco (Sevilla) demostrando una nueva madera para el Toque Flamenco por su sangre y temperamento, sabiendo aguantar el canté y llevándoselo a su terreno sin ningún síntoma de titubeo.

Como no podía ser de otra manera desde la Fundación Guitarra Flamenca damos el máximo apoyo a este Futuro Gran Guitarrista.

¡Mucha Suerte en tu camino David!

Por Ángel Hernández Sevilla
Fundación Guitarra Flamenca


MANOLO SANLUCAR

¿Qué sabemos de Manolo Sanlúcar? Cuando la abrupta partida de Paco todavía nos resulta muy dolorosa y difícil de asumir como realidad y cuando hace un tiempo Manolo Sanlúcar anunció su retiro de la actividad pública en la faceta de concertista y de los tres "patriarcas" de la tercera etapa histórica de la guitarra flamenca solo el querido maestro Víctor Monge "Serranito" continúa con esporádicas apariciones, no es malo sentarse un ratito, tal vez con una copa de vino, a mirar por la ventana y acordarnos de alguien que también ha tenido mucho que decir…y ha dicho mucho.
Al formular la pregunta "¿Qué sabemos de Manolo Sanlúcar?" no estoy preguntando, por ejemplo, si alguien ha sabido algo de él o preguntando si conoces su biografía porque eso lo puedes encontrar en Internet. Lo que estoy preguntando es qué sabes sobre su música, su manera de hacer flamenco, sus aportes y su personalidad. Sin olvidar que la cuestión pasa por el terreno de los gustos personales, lo que merece toda mi consideración, no es menos cierto que he escuchado muchas veces opiniones sobre Manolo que carecen de toda base, fundamentalmente por falta de conocimiento. Hay quienes consideran que Manolo "es muy clásico". No sé si tendrán del todo claro qué significa ser "clásico" en el ámbito de la guitarra flamenca, pero me temo que quienes opinan de ese modo no han escuchado a los verdaderamente "clásicos", entendiendo por "clásico" aquello que en realidad deberíamos denominar "tradicional", porque vaya si Manolo ha sido también un innovador. Otros opinan que es muy barroco, queriendo tal vez decir con eso que es muy complejo en su lenguaje musical y guitarrístico. Si bien lo es en cierta medida, porque tocar a Sanlúcar no es cosa sencilla, me parece que para entender ese supuesto "barroquismo" hay que haber escuchado mucho flamenco pero sobre todo mucha música no flamenca (barroco en especial) y no tengo la sensación de que sea el caso de quienes le llaman "barroco".

Revisemos un poco ambas expresiones. De la primera, es decir que Manolo es muy "clásico" se pueden hacer dos lecturas diferentes. Si escuchamos los primeros discos de Manolo Sanlúcar, es decir "Recital Flamenco" y la trilogía "Mundo y Formas de la Guitarra Flamenca", discos que corresponden a una etapa veinteañera de comienzos de los '70, está claro que nos parecerá "clásico". No obstante, afirmo categóricamente que "Mundo y Formas de la Guitarra Flamenca" en sus tres volúmenes es una verdadera clase magistral en tres tomos: una guitarra completamente desnuda, desprovista de todo aderezo instrumental, que aborda 19 estilos a través de composiciones de gran calidad cuyo lenguaje roza indistintamente el de Javier Molina y el de Niño Ricardo, referentes máximos de la época en España (porque Sabicas ya estaba en Estados Unidos) y grabados con los recursos que existían en ese tiempo, sin posibilidades de "pinchar" y "reparar" como se puede hacer ahora, lo que significaba tocar cada pieza de un tirón y si algo salía mal, tocarla íntegramente de nuevo. De pasito, me pregunto –y te pregunto a ti, amigo- qué guitarrista de la actualidad graba 19 composiciones propias en 19 estilos flamencos. De hecho, creo que ninguno de los que critican y descalifican a Manolo Sanlúcar. Sí, esos discos pueden sonar tradicionales, pero solo esos discos suenan de ese modo, ya que "…Y Regresarte" (1974) es absolutamente otra cosa y mientras Paco todavía no estaba seguro de querer poner percusiones en sus discos y bastante le había costado decidirse a incluir un bongó y un bajo eléctrico el año anterior en "Entre Dos Aguas", Manolo ya ponía la batería, el bajo eléctrico, la guitarra eléctrica, la flauta y el piano. Por lo tanto reafirmo mi impresión de que quienes encuentran que Sanlúcar es "muy clásico", primero, no han escuchado bien ese disco y mucho menos lo han contextualizado en la época en que fue grabado: lo de Manolo Sanlúcar era ya una aventura innovadora, obviamente rechazada por los puristas. Pero tengo serias dudas de que quienes encuentran que Manolo es muy "clásico" tengan la capacidad de diferenciar entre "tradición" e innovación" y por lo mismo decir que Manolo Sanlúcar es "muy clásico" revela una gran falta de interés real por el mundo de la guitarra, y por el mundo de la música. La otra posibilidad es que digan que Sanlúcar es muy "clásico" porque la elaboración de sus temas y de su música en general pudiera recordar la manera en que estructuraron sus obras aquellos grandes maestros de la escuela europea de diferentes etapas históricas, a los que se denomina por extensión "clásicos", vale decir, con conceptos de armonía y contrapunto que no podemos encontrar en otros músicos flamencos de esa época.

Vamos ahora a otra expresión que he escuchado en torno a Sanlúcar: el "barroquismo". Partiendo del hecho de que esto tiene que ver también con lo anterior, supongo que este término se ha ocupado para decir que es complejo, rebuscado o, en el mejor de los casos, retórico en su lenguaje musical flamenco. Evidentemente si comparamos la música de Sanlúcar con la de otros guitarristas de su tiempo y aún con el de algunos muy actuales, viene a resultar que lo de Manolo es bastante más y mejor elaborado. Razones para eso hay muchas, empezando por el hecho concreto de que Manolo Sanlúcar es un MÚSICO flamenco. Cuando digo MÚSICO, estoy diciendo que es una persona que ha estudiado música, armonía, orquestación, sabe perfectamente qué está haciendo y no se guía solo por el instinto, también llamado "intuición". También hay que decirlo, Manolo es un hombre sumamente culto que ha escuchado mucha música en su vida, no solo flamenco, que ama la pintura, la literatura, todo lo que sea arte. Esto lo pone ya en un plano diferente y desde ese plano es un error suponer que iba a decir lo mismo que los demás y de la misma manera. Si nos fijamos bien, veremos que Manolo ha hecho casi todo de manera diferente a lo que podríamos denominar "convencional" y eso es lo que siempre se ha dicho también, y con toda justicia, del añorado Paco.

Manolo Sanlúcar, desde su condición de músico, ha hecho a la música flamenca aportes que nadie más ha podido hacer y esto es algo que hay que conocer para poder aquilatar su obra de modo más objetivo. Una de sus metas ha sido siempre la de llevar la música flamenca a un plano diferente, que la orquesta toque música flamenca incluso sin la guitarra y que aquello que él denomina la corriente "escolástica" aprenda a sentir por la música flamenca el respeto que merece. A mediados de los '70, graba su primera obra para guitarra y orquesta, la "Fantasía", en cuatro movimientos y con orquestación hecha por su hermano Évora. Esa obra fue un suceso, por cierto entre quienes nunca habían escuchado algo así y entre el público más culto, que no entre los puristas de siempre, los sacerdotes de la tradición que menospreciaron la "Fantasía" diciendo que eso no era flamenco, aunque para saber que eso es flamenco de tomo y lomo basta, simplemente, con no ser sordo, pero cuidado, es necesario también saber de flamenco algo más que lo que saben quienes para definir un estilo no tienen más elementos que la letra del cante. Luego vino "Medea", escrito para el Ballet Nacional de España, también con orquesta (re grabado y reeditado hace pocos años), una obra monumental y de una enorme belleza. Luego está "Trebujena", un concierto para guitarra y orquesta de cámara en Re Mayor que, salvo los que estuvieron en el estreno y en las contadas ocasiones en que se volvió a tocar, muy pocas personas en el mundo conocen (se grabó en directo y nunca se publicó) pero es una obra sumamente bella y bien construida que he tenido la suerte de escuchar hace pocos años.

Sin olvidar "Tauromagia" y "Locura de Brisa y Trino", dos discos de culto de los que el segundo ha sido el menos comprendido, no se puede dejar de mencionar otra obra aún menos entendida –y por lo mismo la menos comentada- por quienes vieron en ella un devaneo casi inútil y obviamente cualquier cosa menos música flamenca pero considero que es la más completa y monumental construida por músico flamenco alguno: la "Sinfonía Aljibe". Estrenada en Málaga en 1992 y aplaudida por más de 10 minutos por el público, esta sinfonía, de 4 movimientos y compuesta y orquestada íntegramente por el propio Manolo Sanlúcar (favor tomar nota: dije compuesta y orquestada íntegramente por Manolo Sanlúcar) contempla la participación de las voces de Charo Manzano y José Mercé y el cajón de Manolito Soler, o sea, "casi ná". Es obvio que una sinfonía no va a ser del agrado de aquél que jamás escuchó una, que jamás se sintió interesado por algo más que su instrumento y la música que cree conocer, pero para quienes han transitado también otros caminos, una sinfonía es algo importante y seguramente conocen las de Beethoven, las de Brahms, las de Schubert, y entonces no le parece descabellado que exista una sinfonía flamenca y "no le da lata" escucharla a ver de qué se trata. Pero "Aljibe" está ahí y es un gran filtro para separar a los que son de verdad músicos -o amantes de la música- de los que piensan que el flamenco tiene que ser solo tripas, solo familia, solo barrio y solo herencia, que está bien y merece mucho respeto, pero que piensan que cualquier aventura que no se enmarque dentro de esos parámetros testimoniales puede ser descalificada incluso antes de ser escuchada.

Fuera de su música, Sanlúcar ha sido un auténtico activista en defensa del flamenco y muy especialmente de la guitarra flamenca, reivindicándoles cada vez que ve la oportunidad frente a quien quiera escucharlo. Si el flamenco está hoy en poquísimos conservatorios de España y si mañana llegara a estar en casi todos, se deberá en buena medida al tesón y a la valentía de Manolo, que no ha tenido inconveniente en enemistarse con personas e instituciones políticamente más que importantes para el flamenco y ver su nombre marcado en lista negra en muchos eventos. A Manolo no se le ha entendido y eso también ha sido una cuestión tangible. Un ex alumno mío, que estuvo hace unos años en sus clases en Córdoba, me contaba que luego se fue a Jerez y estuvo un rato mirando una clase de un cursillo que daba allí otro connotado guitarrista y se encontró con uno que había sido compañero suyo dos semanas antes en Córdoba, y que le dijo que "este sí era un buen curso, pues el profesor le había enseñado cerca de 15 falsetas en dos días, mientras con Sanlúcar no había aprendido nada…". Es obvio, no aprendió porque no entendió que esto no consiste en saber muchas falsetas sino en saber cómo, por qué y para qué tocarlas de esa o de este otra manera y, muy especialmente, en saber lo que hay que saber para, lo antes posible, componer las propias falsetas y no para ir a pagarle a otro para que te enseñe las suyas. Lo de Manolo Sanlúcar va por otro camino, pero para entender eso hay que estar preparado. No es justo olvidar que en este aspecto, el de la docencia, el de Sanlúcar también ha marcado un camino importante que otros grandes maestros no han andado porque no les interesó, no supieron hacerlo, no tuvieron tiempo o simplemente no les hizo falta. No es que a Manolo sí se la hiciera, pero asumió esa faceta con generosa dedicación y sus resultados están a la vista: hay huellas indelebles de su enseñanza en nombres como Rafael Riqueni, Vicente Amigo, Pedro Sierra, José Antonio Rodríguez, David Carmona, Antonio Ruiz y muchos otros que son importantes. Y eso no es menor.

He tenido la fortuna de conocer a Manolo, compartir con él cenas, caminatas, reflexiones, chistes y penas, conversaciones de horas y conozco bien esa manera suya de saludar como si hubiera comido contigo el día anterior, aunque no te haya visto en años. No siempre he estado de acuerdo con él en absolutamente todo porque a Manolo yo no lo venero: lo quiero como a alguien de mi familia, como si fuera uno de esos tíos regañones con los que uno se encariña para la vida entera y por todo esto es que yo sé que no es perfecto, que ha cometido errores como todas las personas, que no es un santo y mucho menos "dios" y que a veces su carácter se torna difícil, pero te invito a que, antes de opinar de manera liviana y carente de razones serias, revises su obra, la conozcas y, si puedes, tómale el peso a lo que ha hecho; anda a sus clases, escucha lo que tenga que decirte, aprende de eso y sobre todo, como el mismo Manolo ha dicho, "asegúrate de si aquello que no te gusta está exento de valor o es que tú no estás preparado para entenderlo, pues la arrogancia cierra las puertas del conocimiento…"


Por Carlos Ledermann
Fundación Guitarra Flamenca


JUSTO DE BADAJOZ

La Saga del Toque Extremeño.
Sin duda alguna nos encontramos con un Gran Maestro del Toque Flamenco, discípulo del Gran Guitarrista Ramón Montoya, Justo Álvarez Fernández nació en Badajoz el 27 de Octubre de 1921, su infancia fue de un entorno y un ambiente muy Flamenco, ya que sus dos tíos Ernesto y Pepe junto a su padre Manolo se dedicaban al Toque de la Guitarra Flamenca. Sus primeros pasos y contacto con el flamenco se inician en la peluquería de su abuelo, donde se daban cita muchos cantaores de la zona e incluso de otras provincias para escuchar y conocer a "Los Badajoz" (Nombre que llevaban su Padre y sus tíos)

Al Maestro Ramón Montoya lo conoce en Madrid, en el barrio de Lavapiés donde entablan una buena amistad y se pone en sus manos para terminar de profundizar su Toques, mas adelante esté le abriría camino en su trayectoria artística junto a sus dos tíos y su padre que también le guiaron en su carrera como Guitarrista Flamenco.

Justo afinco su vida en Madrid donde acompaño a todos los Artistas de su época como Miguel Vargas, Niño de la Ribera, Julia "La Extremeñita" (Madre del Niño de Badajoz) al que también acompaño. Recorrió todo el mundo con sus arte y también tenemos constancia de intervenciones en películas y de numerosas grabaciones. Sus últimos días fueron en una residencia de Madrid y murió a los noventa años de edad.


Por Ángel Hernández Sevilla
Fundación Guitarra Flamenca


DIEGO DEL GASTOR

Es el nombre artístico de Diego Flores Amaya, nació en Arriate en Málaga en 1908 y murió en Morón de la Frontera en Sevilla en 1973. Vivió desde niño en El Gastor en Cádiz hasta 1923 es, de donde tomó su nombre artístico. Ese mismo año, en 1923 se avecindó en Morón de la Frontera. Formado por sus propios hermanos mayores, Pepe y a José Naranjo Solís curso tres años de solfeo y siguió de manera autodidacta. Fue un gran improvisador con la guitarra, lo que provocaba una inusual reacción de los propios cantaores que se sentían más motivados. Las relaciones con la Base Aérea Hispano Norteamericana de Morón le llevaron a tratar de hacer fusiones con la música negra estadounidense.

Hay quien considera que tuvo como maestros a su hermano Pepe y a José Naranjo Solís. También se ha afirmado que José Naranjo no tuvo gran influencia en la formación del toque de Diego del Gastor; no obstante Sody de Rivas, autor de una biografía del guitarrista, atestigua que "Diego lo citaba siempre como maestro del que recibió lecciones". El mismo Sody de Rivas asegura que "Pepe Naranjo fue una pieza clave en la configuración de lo que se ha denominado `toque de Morón`".

Existe la opinión muy generalizada de que la tradición guitarrista de Morón se debe a la herencia dejada por tocaores como José María Álvarez ("Niño de Morón"), Pepe Mesa y Pepe Naranjo, tradición de la que se benefició Diego del Gastor, aportando a su vez su extraordinario talento musical. Esta idea ha dado motivo al nacimiento de la llamada "escuela de Morón", caracterizado por la simpleza técnica de su toque, basado en el pulgar y en sus alzapúas.

Este guitarrista desarrolló su trayectoria se desarrolló principalmente en reuniones de cabales, salvo esporádicas actuaciones en público y en programas de televisión, lo que no fue impedimento para que su fama llegara a ser universal, dada las características personalísimas de su toque, con el que acompañó a grandes figuras del cante, pertenecientes a distintas generaciones.

Sus primeras falsetas o variaciones se las puso su hermano y él continuó su formación, de manera autodidacta, en reuniones y fiestas de ámbito reducido en un sistema de aprendizaje que influyó a la creación de un estilo personal casi intransferible. Fue un genial guitarrista solitario y, por supuesto, un acompañante imprescindible para cantaores de influencia cercanos a su zona geográfica: Fernanda y Perrate de Utrera, Juan Talega de Dos Hermanas o su cuñado Joselero de Morón -aunque nacido en La Puebla de Cazalla-, así como todos aquellos que presenciaron los años felices y románticos del Morón de la segunda mitad del siglo pasado.

Allí, en aquel pueblo enclavado entre la campiña y los últimos coletazos de la serranía rondeña, se dieron una serie de circunstancias que enriquecieron a la larga cultura musical de nuestro país. La base americana trajo soldados y aviones y, con ellos, discos de artistas 'yanquis' cuyo sonido se fue mezclando paulatinamente con la propia música de aquella parte de Andalucía. Se fue generando así un caldo de cultivo de entendimiento y de verdadero diálogo musical. En los años sesenta empezaron a llegar jóvenes americanos que huían de los reclutamientos para luchar en Vietnam o que simplemente buscaban nuevas experiencias, nuevos paisajes y nuevas músicas. Diego del Gastor se convirtió en un gurú para aquellos jóvenes que comprendieron que estaban ante un músico excepcional que, sin embargo, manifestaba su arte en ámbitos muy reducidos por convicción personal. El flamenco que surgía de las cuerdas de la guitarra de Diego era tan íntimo, que no se parecía a nada de lo que se había hecho hasta entonces.

Desde los primeros años de su vida artística Diego seguía las actuaciones de los grandes de la guitarra flamenca y, en concreto, hubo dos figuras el toque flamenca a los que admiraba en el inicio de su carrera: Niño Ricardo y Ramón Montoya. No obstante, su propio carácter le impidió siempre cualquier impulso de aproximación personal a dichas figuras. El del Gastor se encontraba siempre muy a gusto en el ámbito de pequeños círculos de aficionados con los que compartía modestas juergas.

Un hecho cardinal en la vida de Diego del Gastor fue su encuentro con el Donn E. Pohren. En 1961 Pohren llegó contratado como empleado administrativo a la base aérea de Morón. Se conocieron durante la celebración del "V Potaje de Utrera" y dos días después Pohren fue a Morón a buscar al guitarrista al que encontró en plena juerga iniciada con sus amigos de Utrera durante la fiesta citada.

El arte y la personalidad de Diego cautivó al norteamericano, hecho este que se refleja claramente en la idea que se formó del artista: "Cuando acompaña es una gloria observarlo. Pierde todo el sentido de donde está y de autoconciencia a medida que se va identificando visiblemente con el cantaor. De manera instintiva sabe el tiempo que el cantaor va a mantener una nota, cuándo se va a parar y el tipo y longitud de las falsetas que debe insertar, para hacerse del ambiente e identificarlo. Cuando el cantaor consigue interpretar bien un tercio particularmente difícil, Diego se llena de alegría, como si fuera él el que lo hubiera cantado, a la par que se siente inspirado, hacia un toque todavía mejor".

No cabe duda que la guitarra de Diego ofrece otra escuela de claro signo local. Escuela que Barroso define como "toque de gran simpleza técnica y corto repertorio pero de notas negras donde las haya", añadiendo que esta técnica se basaba principalmente en el pulgar y sus alzapúas.

Diego el del Gastor es considerado guitarrista poco menos que legendario por José Manuel Caballero Bonald. Su arte ha suscitado poemas de José Bergamín y Alberto García Ulecia entre otros autores, así como glosas exaltativas de numerosos flamencólogos, entre las que seleccionamos los siguientes párrafos:

Francisco Ayala: "El toque de Diego contiene más alma – más duende – que el toque de cualquier otro guitarrista flamenco hoy día. Diego no se adhiere a la corriente moderna de la velocidad y el lucimiento personal, admitidamente necesarios para aquellos que deben competir en el ambiente comercial del flamenco. Por el contrario, retiene tenazmente la sencillez de los tiempos pasados, antes de que la guitarra flamenca se convirtiera en un instrumento de virtuosismo, cuando todavía era fundamentalmente un medio genuino y primitivo de expresar lo hondo… Otras facetas que contribuyen a la grandeza del toque de Diego son su exquisito talento para acompañar el cante – especialmente el cante gitano – y el hecho de que mucho del material que toca es de su propia creación, el cual, en la actualidad, forma el núcleo de una autentica escuela y estilo. Pero lo más importante de todo, no es lo que toca, sino como lo toca. Diego posee el corazón y el talento de convertir, incluso la falseta más anodina, en una red que va tejiendo, hasta capturar la más pura expresión de un arte, que no es simplemente un aluvión de notas, sino una expresiva combinación de música y alma"

Juan J. García López: "En el Japón su estilo está pedagógicamente sistematizado en los conservatorios; en Nueva Y ork existe una escuela de guitarra que estudia sus formas y modos artísticos. Esta escuela lleva su nombre. Por España e Iberoamérica el mensaje lo portan sus sobrinos, fieles traductores a la casa y al noble empeño de Diego: Un sello que no se vende.

Fernando Quiñones: "Su clase guitarristica correspondía a una personalidad humana, simultáneamente poderosa y delicada. Su toque, abundante en variaciones muy originales y flamencas. Con él pierde la guitarra una de las mejores figuras.

Julio Vélez: "Al final de sus actuaciones en público a las que Diego tenía tanto miedo, y tras los aplausos, no inclinaba la cabeza en señal de agradecimiento, solo mostraba la guitarra, y con una mirada especial parecía recordarnos que solo hacía lo que la guitarra le dijese que hiciera. En estos festivales, Diego era bien distinto a las reuniones de amigos. Lo que en éstas eran el valor y la entrega, en aquellas aran el miedo y el respeto. Diego no gustaba de aplausos y el ruido, solo pertenecía al silencio, y al final, y el ruido pudo más que él mismo. El silencio que alrededor de su persona quiso construir fue roto por comerciantes y vendedores de música. Cintas con grabaciones de Diego atravesaron las fronteras y fueron vendidas a precios desorbitantes. Mientras Estados Unidos podía oír el toque de su guitarra, en muchas comarcas españolas continuaba completamente ignorado. Mientras más contratos rechazaba, más venían. Mientras más se ocultaba, más buscado era".

José Manuel Caballero Bonald: "Sus falsetas y variaciones se han hecho célebres. Y su poder creador, ligado a la vez a una tumultuosa intuición popular y a una evidente delicadeza de origen, es realmente admirable (...) Sus improvisaciones, sus bellísimas disonancias, poseen una inconfundible personalidad. No es, sin embargo, esta guitarra -como podía preverse- una guitarra gitana, en el sentido de apoyo en los bordones y de arañante hondura melódica que suele darse a este término. El toque de Diego posee una abundante dosis de virtuosismo; a veces, algún acorde, algún refinado concepto del compás, delatan cierto sabor clásico. Tal vez Diego sea un guitarrista que une una asombrosa técnica a un magistral sentido de la inspiradora raíz del flamenco, es decir, que es culto gracias a su sola intuición popular..."

El mismo año de su muerte, 1973, la Cátedra de Flamencología y Estudios Folklóricos de Jerez de la Frontera, le otorgó el Premio Nacional de Flamenco, correspondiente a la enseñanza ya la maestría. Participó en la antología discográfica Archivo del Cante Flamenco, y el programa televisivo Rito y Geografía del Flamenco tiene por sintonía su guitarra. Al morir, fue suspendido el tradicional festival El Gazpacho de Morón, y en 1974, en Morón de la Frontera se rotuló una calle con su nombre y tuvo lugar el 13 de julio, en los Jardines de la Alameda, la inauguración de un monumento a su memoria, consistente en un busto obra de Juan B. Britto, con la asistencia de autoridades locales y la presencia de numerosos artistas, entre ellos Antonio Mairena, Fernanda y Bernarda de Utrera, Joselero, El Andorrano y Ansonini, gran cantidad de aficionados, miembros de tertulias y peñas flamencas y flamencólogos.

Sonar al mismo tiempo a nuevo y a viejo es una cualidad que tienen muy pocos compositores. Estar entre la tradición y la permanente modernidad está al alcance tan sólo de los genios de la música. Así fue, así es y así será el toque de guitarra de Diego del Gastor, el de la 'cuerda pelá', el del toque de pulgar tan complejo como minimalista.

Por Juan José Gil Sánchez